Consultas que se enfrían
Una consulta que llega un martes y se responde el viernes ya perdio la mitad de sus chances. En el tablero ves cuales estan esperando algo tuyo, ordenadas por cuanto hace que no se mueven.
Oportunidades
Cada consulta que entra queda en un tablero con su fecha, su ubicación y su monto. Cuando enviás la propuesta, Wimanager registra cuándo la abrieron, cuántas veces la miraron y cuánto tiempo le dedicaron. Sabés a quién insistir y con qué motivo, sin escribir a ciegas y sin depender de acordarte.
Seguimiento
Cuando enviás el presupuesto, la oportunidad empieza a registrar qué pasa del otro lado. No es una notificación que se pierde entre otras cincuenta: queda escrito en la tarjeta, en el tablero, donde ya estás mirando.
Tres vistas y medio minuto de lectura no es silencio. Es alguien comparando precios que todavía no se decidió, y a ese se le escribe distinto que al que nunca abrió el archivo.
Qué resuelve
Una consulta que llega un martes y se responde el viernes ya perdio la mitad de sus chances. En el tablero ves cuales estan esperando algo tuyo, ordenadas por cuanto hace que no se mueven.
Enviás la propuesta y no sabés nada más. Acá ves si la abrieron, cuántas veces volvieron y cuánto se quedaron mirándola. Eso cambia cuándo y cómo hacés el seguimiento.
El nombre en WhatsApp, la fecha en el calendario del teléfono, el monto en una nota. Cada oportunidad junta todo eso en una tarjeta que se mueve con el trabajo.
Terminás el mes con la sensación de que estuvo flojo, pero no sabés si entraron menos consultas o si cerraste peor. El tablero guarda las cifras y el motivo de cada pérdida.
El tablero
Las etapas vienen armadas y son las que usás todos los días, aunque nunca las hayas escrito. Una oportunidad avanza sola cuando enviás la propuesta, y vos la movés cuando el cliente contesta.
Entra un mensaje pidiendo precio. Cargás quién es, cómo llegó, dónde es el trabajo y de qué tipo: boda, evento corporativo, producción de video. Queda en la primera columna con la fecha en que entró, así ves de un vistazo cuántos días hace que no la tocás.
Le mandás el presupuesto y la tarjeta pasa sola de columna. Desde ese momento empieza a registrar actividad: si la abrió, cuántas veces volvió y cuánto tiempo le dedicó. La tarjeta te lo muestra sin que tengas que entrar a ningún lado.
El cliente contestó y están conversando montos, fechas o alcance. Acá viven las que dependen de una definición suya, que son distintas de las que están esperando que vos hagas algo. Separarlas es la diferencia entre hacer seguimiento y perseguir gente.
Cerró. La oportunidad queda con su monto confirmado y alimenta el total de la cabecera. Si en cambio se cae, se marca como perdida con el motivo, y ese motivo queda escrito para cuando quieras entender por qué se te escapan.
Los números
Cada oportunidad
Cómo funciona
Cargás quién es, de dónde escribe y qué tipo de trabajo busca. Treinta segundos, desde el mismo tablero.
La oportunidad avanza de columna y empieza a registrar la actividad del cliente sobre el presupuesto.
Ves quién la abrió, cuántas veces y cuánto se quedó. Escribís con un motivo, no a ciegas.
Si gana, suma al total confirmado. Si se pierde, guardás el motivo para el mes que viene.
Las oportunidades no viven aisladas: al cerrar quedan atadas a la ficha del cliente, a la fecha en el calendario y al cobro correspondiente. Si querés ver qué incluye cada plan, está todo en planes y precios.
Preguntas frecuentes
Wimanager registra la actividad sobre cada propuesta que enviás: si la abrió, cuántas veces volvió a mirarla y cuánto tiempo le dedicó. En el tablero la tarjeta cambia de estado y muestra esa información a la vista, así que no tenés que escribir para preguntar si llegó. Cuando alguien abre tu presupuesto tres veces en dos días, eso no es silencio: es interés que todavía no se animó a contestar, y se trabaja distinto.
Sí, y probablemente más que si recibieras muchas. Cuando entran cuatro consultas al mes, cada una que se enfría duele el doble. El tablero te muestra de un vistazo cuáles están esperando algo tuyo y cuáles están esperando una definición del cliente, que son dos situaciones distintas y en la cabeza se mezclan. Para un fotógrafo que además edita, viaja y factura, esa separación es lo que evita que una boda se pierda por no haber contestado a tiempo.
Las cargás desde el mismo tablero en unos segundos: nombre, teléfono, tipo de trabajo, ubicación y monto estimado. No es duplicar tareas, es dejar de tener la misma información repartida entre WhatsApp, el mail, el calendario del teléfono y una nota. Si el interesado ya es cliente tuyo, se vincula a su ficha y no volvés a escribir sus datos.
Un CRM genérico habla de leads, deals y pipelines. Acá cada oportunidad es una boda, un evento corporativo o una producción de video, con su fecha de realización, su ubicación, su horario y su presupuesto en pesos. Y el tablero sigue el camino real de un estudio de fotografía y video: consulta, propuesta, negociación y ganada. No tenés que traducir tu trabajo al vocabulario de una herramienta pensada para vender software.
Cada oportunidad guarda el canal por el que llegó: WhatsApp, Instagram, recomendación de un cliente, formulario de la web. Después de unos meses ese dato te dice algo bastante incómodo y bastante útil, porque el canal que más consultas trae no suele ser el que más trabajos cierra. Saberlo cambia dónde ponés el esfuerzo.
Se marcan como perdidas con el motivo: precio, fecha ocupada, eligió a otro, no contestó más. Ese motivo queda escrito en la oportunidad. Cuando revisás el trimestre, la diferencia entre "se me cayeron varias" y "se me cayeron seis por precio y dos por fecha" es lo que te permite corregir algo concreto en vez de suponer.
Lo que tardes en cargar las consultas que ya tenés dando vueltas. No hay que importar nada ni configurar etapas: las cuatro columnas vienen armadas y son las mismas que ya usás mentalmente. Lo habitual es empezar cargando las tres o cuatro consultas abiertas de esa semana y seguir desde ahí.
Sí. El tablero de oportunidades y el seguimiento de propuestas están disponibles desde el plan gratis, sin tarjeta de crédito. Los planes pagos se diferencian por almacenamiento y por funciones de entrega, no por la gestión comercial.